El ambiente en la oficina era tenso. Desde el despido de Stephanie, la energía del lugar había cambiado. Oriana lo notó apenas cruzó las puertas junto a Gabriel. Había un murmullo constante, miradas furtivas, y una sensación latente de que algo no estaba bien.
Lo confirmó al llegar a la oficina de Ethan.
El hombre estaba sentado tras su escritorio, con el rostro pálido y ojeras profundas. Sus manos temblaban al sostener un bolígrafo que no parecía recordar cómo usar.
—Ethan —lo llamó Gabriel, f