Salió un poco más de humo y las luces comenzaron a moverse al ritmo de la música. Apenas sonaron los primeros acordes, los cinco hombres iniciaron la coreografía caminando directamente hacia sus respectivas parejas con una seguridad que hizo estallar el salón en gritos y aplausos. Las invitadas reían emocionadas mientras los reflectores seguían cada uno de sus movimientos. Nadie esperaba que aquellos cinco empresarios, siempre tan serios y elegantes, fueran capaces de coordinar un espectáculo s