Ya era de noche cuando el asistente de Vanessa caminaba desesperado siguiendo el pequeño punto rojo que avanzaba lentamente sobre la pantalla de su teléfono. La linterna iluminaba apenas unos metros delante de él mientras el viento movía las ramas de los árboles que rodeaban aquel terreno apartado. Su corazón latía con tanta fuerza que apenas podía escuchar otra cosa. Una sensación de angustia se apoderaba de él a cada paso, como si una voz dentro de su cabeza le advirtiera que aquello que esta