Matthew volvió a golpear el rostro de Rossy completamente fuera de sí. El impacto hizo que su cabeza chocara contra la pared del callejón mientras el pitido en su oído se volvía más fuerte.
Rossy intentó cubrirse y defenderse, pero Matthew era demasiado fuerte.
—¡¡Todo esto es tu culpa, maldita zorra!!
La tomó del brazo bruscamente y volvió a levantar la mano.
Pero el golpe jamás llegó.
Porque otro impacto lo lanzó violentamente al suelo.
Gisella apareció respirando agitada, con los ojos comple