La moto recorría la ciudad a toda velocidad mientras Marco avanzaba entre los autos como una sombra negra imposible de alcanzar. El viento golpeaba fuerte contra su rostro, pero él apenas pestañeaba mientras revisaba constantemente la información en el celular conectado al sistema de cámaras de vigilancia.
Un rostro, una ruta, y finalmente una ubicación.
Justo en las afueras de París, en esos barrios viejos y olvidados donde ni la policía quería entrar demasiado.
Marco frenó cerca de una plaza