Por favor no me dejes...
Los días habían pasado rápidos y tranquilos. La boda estaba a las puertas. Solo una semana más y al fin María Gracia y Victoria se convertirían oficialmente en señora Jones y señora Carson.
Aquella mañana había sido destinada a uno de los últimos preparativos importantes: recoger los vestidos.
Por supuesto, las futuras novias habían arrastrado consigo a todas las mujeres del grupo.
Y por supuesto, también habían arrastrado a los únicos hombres autorizados a estar presentes.
Marcus e Ismael.
Los