Ya eran las cinco de la tarde cuando las oficinas de Jones Corporation comenzaban a vaciarse. Los empleados abandonaban el edificio entre conversaciones y despedidas, mientras el sonido de los ascensores y los tacones sobre el mármol anunciaba el final de otra jornada laboral.
Melanie salió del edificio caminando sin prisa. Llevaba el bolso colgado sobre un hombro y la mirada fija en la pantalla de su celular, respondiendo algunos mensajes sin prestar demasiada atención a lo que ocurría a su al