En la oficina de Marcus el aroma a cuero recibió al doctor, era una oficina elegante y discreta.
—Señor Miles —saludó François al entrar en la oficina con una carpeta en la mano—. Le traigo mi recibo de honorarios.
Marcus levantó la vista de los documentos que estaba revisando y le indicó el asiento que tenía frente a su escritorio.
—Doctor, tome asiento.
—Gracias.
Mientras se acomodaba, François no pudo evitar dirigir la mirada hacia el exterior de la oficina. A través del cristal podía distin