Gustavo entró seguido de Ismael y cerró la puerta de la oficina tras ellos. Caminó lentamente hasta dejarse caer en la silla mientras Ismael permanecía de pie mirándolo fijamente, esperando una respuesta.
El silencio duró unos segundos.
—¿Y bien? —preguntó finalmente Ismael.
Gustavo suspiró lentamente y se sobó el rostro.
—Cuando Gigi tenía apenas doce años fue secuestrada.
Ismael frunció el ceño inmediatamente.
—¿Qué?
La mirada de Gustavo se endureció apenas al recordar.
—Una banda de trata de