Fabiano conducía con una caja llena de dulces en el asiento trasero.
—Mis bebés te van a amar —decía con una sonrisa.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Victoria.
—Porque, gracias a que no comiste casi ningún dulce, les llevo una caja llena para ellos.
Victoria lo miró.
—Eso sí, Kat me matará, porque sabes que mucha azúcar le hace mal a los niños pequeños… pero como tú no comiste nada, les llevo como doce dulces que se tendrán que comer. Además, se les picarán los dientes y eso dolerá mucho… será t