En el hospital, Gustavo permanecía sentado junto a Rossy sosteniendo su mano cuando ella finalmente abrió los ojos. Apenas escuchó su voz, toda la tensión acumulada en su cuerpo pareció aflojarse un poco.
—Gustavo...
Él se inclinó inmediatamente sobre ella.
—Mi amor, ¿cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo?
Rossy llevó una mano hasta su rostro con cuidado.
—Me duele un poco...
—Tranquila, pronto pasará. Solo tienes algunos golpes, nada que un poco de cariño no cure.
Rossy sonrió apenas, a