Marcus estaba feliz en la cocina. Los mellizos corrían por todos lados mientras Margaret preparaba los platos para Katrina.
—Niños, suban a ver a mamá. No bajará a cenar con nosotros porque hoy le sacaron el yeso.
—¡Sí, papi!
Los dos mellizos salieron corriendo escaleras arriba mientras Marcus picaba fruta. Margaret terminaba la sopa con una sonrisa cuando, de pronto, empezó a olfatear el ambiente.
—Mmm... me llegó olor a lúcuma.
George, que estaba cerca de ella, inhaló profundamente, pero no pe