Llegó la mañana y Marcus estaba ansioso. Hoy sabrían qué era su bebé, si una princesita o un principito. Marcus fue el primero en despertar y, con una sonrisa, comenzó a besar a Katrina en el cuello, pegándola más a su cuerpo. Después dejó pequeños besos sobre sus hombros y volvió lentamente a su cuello.
—Mmm... un poquito más.
Katrina se acomodó contra él como un verdadero gatito adormilado, buscando inconscientemente el calor de sus brazos dejando besos suaves en sus manos.
—Tenemos cita con