Marcus la levantó y la apoyó contra la puerta.
Sus labios reclamaron los de Katrina con desesperación, como si hubiera estado conteniendo ese impulso durante demasiado tiempo.
Katrina respondió al beso con la misma intensidad.
Sus manos se aferraron a su cuello mientras Marcus la sostenía contra su cuerpo, como si temiera que volviera a escapar.
—Trina…
susurró contra sus labios, la llevó hasta la cama sin dejar de besarla, las palabras dejaron de ser necesarias.
Durante años habían guardado de