La mañana llegó acompañada de una mezcla de nervios y esperanza. Katrina permanecía abrazada a Marcus, completamente refugiada entre sus brazos, mientras él la sostenía contra su pecho dejando pequeños besos sobre su frente y su mejilla. Durante unos minutos ninguno de los dos habló; simplemente disfrutaban de aquella calma antes de enfrentarse al resultado que podría significar que sus vidad vuelven a la normalidad, la clínica estaba llena de enfermeras y pacientes que se paseaban por todos la