La habitación del hospital se sumió en un silencio extraño y suspendido después de que la última enfermera se fue.
Aria debería haber estado durmiendo. Eso le decían todos: las enfermeras, el médico, la consultora de lactancia que la había visitado dos veces. Duerme cuando el bebé duerma. Descansa mientras puedas. Pero no podía dejar de mirar a Maya, que yacía en la cuna de plástico transparente junto a su cama, su diminuto pecho subiendo y bajando con el ritmo de alguien que aún no había apren