El contrato de Tokio llegó un martes por la mañana, entregado por mensajero en un elegante sobre negro con el logotipo de Wells Architecture Collective en relieve.
Aria permaneció sentada ante su mesa de dibujo durante tres horas, leyendo y releyendo los términos. Seis meses en el sitio, comenzando en enero. Control creativo total. Un equipo de treinta ingenieros y arquitectos bajo su dirección. El jardín flotante, el teatro de paredes de cristal, los cerezos importados de Kioto —todo ello se c