Maya Hawthorne Carter llegó a las 11:42 de la mañana de un miércoles empapado de lluvia.
El parto fue largo, dieciocho horas, y Aria pasó la mayor parte del tiempo alternando entre gritar y respirar en silencio y concentradamente. Daniel estuvo allí todo el tiempo. La había llevado al hospital a las tres de la mañana, con las manos firmes en el volante aun cuando el corazón le latía con fuerza. Le sostuvo la mano durante las peores contracciones, dejando que se la apretara lo suficiente como pa