A unos metros por encima de los hombres, Nina, que dormía como si la noche fuera suya, aunque ya fuera un nuevo día, arrugó la frente cuando el doctor presionó su abdomen
Pero nada más
No se movió, no se quejó dormida ni mucho menos se despertó sin importar cuánto la revisaran
Pasó una hora… dos…
Y ella dormía… Y Dante y Salvador se miraban en silencio, enfrentándose con las miradas
- ¿Puedo ver a mi esposa?
- Duerme
- ¿A qué hora despierta?
- Es difícil saberlo… anoche… fue una larga noche, e