Entre el suave viento que parecía susurrar secretos. Donde solamente éramos él y yo. Bajo el leve secreto de unas estrellas… me permití besarlo.
Me olvidé por unos momentos de que era Brian, mi insoportable jefe. Su beso fue lento, posesivo, cariñoso, y tras esto fue evolucionando. Era posesivo, pasional, era mío. Su lengua jugueteaba con la mía de una manera imposible de ignorar. Su beso se tornó en ese placer culposo donde solo éramos nosotros.
El mundo afuera parecía haberse detenido. Ni