¿Le darías un beso a tu jefe si te lo pidiera?
Muchos dirían que sí, pues Brian era un hombre que muchas querían tener solo para ser besadas. Me mantuve en total silencio, ignorando su beso, acercándome a donde estaba la pocilga.
—Señorita Torres, no me ha respondido.
—Brian, antes de besarte, besaría a un cerdo mil veces… sería una experiencia más placentera que besarte.
Quería enojarlo, que se sintiera insultado, pero lo que recibí fue una coqueta y encantadora sonrisa.
—Vaya, qué halago tan