El tiempo pareció detenerse…
Solo éramos Brian y yo en esos momentos, mientras se acercaba peligrosamente hacia mí.
¿Quería el beso?
No…
¡Sí!
¡¿Qué?!
«¡Laurent! Se supone que quieres ser despedida.»
Como si mi pequeño demonio moral despertara de su siesta eterna, reaccioné. Lo que vino después ni yo lo esperaba. Cuando estuvo demasiado cerca, moví la cabeza con fuerza, dándole un cabezazo directo en la nariz. El golpe fue tan sorpresivo que Brian me soltó, y yo casi termino besando el suelo.
La