76. Manipulable
—¿Todo bien, Gladys?
Gladys deja caer un poco del café de su vaso, parpadean medio asustada porque no pensó que Tatiana vendría hoy aquí a la oficina. Cuando salieron al bufet de abogados le dijo que iría a una reunión temprano.
—¡Dios! Me asustaste, Tatiana —se ríe con nerviosismo—. Pero sí. Estoy bien, gracias. ¿No estabas en una reunión?
—Tuve que cancelarla —Tatiana se quita el abrigo—. Ahora, querida, que te veo —parece suspirar y se acerca a ella con una sonrisa—, quiero hablar contig