60. Mía
CAPÍTULO 60
—Lamento tanto escuchar eso, Fabiola. No puedo creerlo, en serio —Gladys traga saliva con un enorme pesar—. Sé recuperará, tranquila.
—Es tan extraño. ¿Cómo le pudo pasar algo así? —Fabiola continúa enervada y triste. La situación saliéndose de sus manos sin evitarlo—. Es muy joven. Y recuerdo que estaba con una niña pequeña, y una señora. Estaba cuidando a esa niña, y ¿ahora quien la va a cuidar?
—¿Una niña? —pregunta Gladys—. ¿Qué niña…?
—Estoy seguro que podría ayudar a esa señor