Milena estaba en una lujosa habitación de hotel, rodeada por la suave luz de las elegantes lámparas. Sentada en una butaca frente a la cama, observaba las bolsas de tiendas exclusivas cuidadosamente dispuestas. Entre ellas, destacaba el hermoso vestido verde esmeralda que colgaba del respaldo de una silla, esperando ser usado.
Recordaba cada detalle de esa tarde junto a Blas: cómo la llevó de tienda en tienda, insistiendo en que probara cada artículo que él consideraba necesario para la ocasión