— ¿Te quedó bien? — preguntó Katherine detrás de la puerta del vestidor.
Era el cuarto traje de baño que las mujeres habían seleccionado para ella. Milena no negaba que le gustaba, pero no cubría bien sus pechos, haciendo que se vieran con facilidad todas las marcas que Blas había dejado en su piel.
— Milena, ¿te quedó bien? — volvió a preguntar.
— Prefiero otro no tan escotado y que el bikini no sea tan ajustado — respondió.
— Tienes una buena figura, ¿por qué te avergüenzas? — dijo Katherine