Zane, en su oficina de la universidad, leía con atención los detalles de todos los cambios y nuevas herramientas que Blas había implementado en la plataforma académica. Aquello facilitaría que sus docentes concluyeran el proceso de calificación con mayor agilidad.
Sonrió para sí mismo. Sabía que Blas lo lograría, que encontraría una solución. Por eso pensó en él desde el principio: confiaba en que no se negaría. Y gracias a eso, su facultad de robótica ahora contaba con un financiamiento comple