Blas indicaba su nombre en la entrada del lujoso y espléndido lugar. Las miradas ajenas persistían sobre Milena, lo que lo incomodaba profundamente. Sin que ella se percatara, se acercó más a su lado.
Los recuerdos de su pasado junto a Milena volvieron a su mente, y también la conversación pendiente. Se culpaba por haberle gritado el día anterior, pero ver a William junto a ella lo había enfurecido. Sin embargo, estaba seguro de que nada interrumpiría su charla. Además, había decidido hacer las