Milena cerró los ojos, perdida en aquel beso, sin darse cuenta de que sus emociones la habían impulsado a entregarse. Al sentir la cálida y delicada caricia de Blas en su mejilla, experimentó una sutil familiaridad que le provocó una profunda felicidad. Una sonrisa espontánea se dibujó en su rostro, reflejando la ternura de aquel gesto.
Este beso, a diferencia de los anteriores, les permitió sentir el profundo amor que se tenían. El movimiento de sus bocas se hizo más apasionado, hasta que Blas