CAPÍTULO 53
DANIELA
Llegamos a la playa solitaria de Topolobampo. Miro las llamas de una pequeña fogata y sonrío. Iker me abre la puerta de la camioneta, tomo su mano y caminamos sobre la arena, siguiendo un camino de pétalos que nos conduce hasta la entrada de una hermosa cabaña.
Al entrar, nos recibe una cálida iluminación de guirnaldas y farolitos que hacen el lugar mágico. Velas de diferentes tamaños y colores desprenden un aroma relajante a vainilla y lavanda.
Camino admirando cada detalle: