CAPÍTULO 58
DANIELA
Despierto mareada, me doy cuenta de que estoy acostada en uno de los sillones. Iker me mira preocupado; es la segunda vez que me desmayo. La primera vez fue cuando mi corazón me estaba fallando y me hicieron el cateterismo.
—¿Qué me pasó? —pregunto con debilidad.
—Que te desmayaste, amiga —me dice Xiomara.
—Nos diste un buen susto —habla Virginia.
Respiro despacio mientras pongo mi mano derecha sobre mi pecho.
—Tenemos que ir al cardiólogo, quiero que te revisen el corazón.
Niego.
—No es necesario, ya me siento bien. Debe ser el cansancio, estar yendo con mi prima al gym y al cerro… mi cuerpo no está acostumbrado a hacer tanto ejercicio —miento.
Sospecho lo que realmente me pasa, y también estoy cayendo en cuenta de los síntomas de Iker. Mis labios dibujan una pequeña sonrisa.
Le doy un suave beso en los labios, acaricio su rostro.
—Estoy bien, de verdad, no tienes de qué preocuparte.
Me mira no muy convencido, pero termina por besarme la frente. Me ayuda a levanta