CAPÍTULO 59
DANIELA
Iker, desde que supo de mi embarazo, no ha dejado de consentirme. Su familia está encantada; la semana pasada fuimos a visitarlos y les dimos la bella noticia. Johana, su mamá, hasta lloró de alegría.
Me estoy terminando de alistar para ir a la estética. Por el momento no haré uñas ni faciales con láser; me dedicaré al maquillaje y al cuidado del cabello.
—¿Ya estás lista, amor? —me pregunta Iker.
Asiento con una sonrisa en los labios. Tomo mi bolso y salimos de la habitación