Capítulo 33: Camila se fue.
La puerta de la mansión Valdivia se abrió de golpe, como si un huracán hubiese atravesado la calma mañanera del caserón. Don Sebastián Valdivia entró arrastrando a su hija menor por el brazo como si se tratase de una muñeca rota. Su rostro, endurecido por la furia, era una máscara de desprecio y frustración. Camila apenas tuvo tiempo de aferrarse al marco antes de que su cuerpo se estrellara contra el suelo.
— ¡Levántate, maldita inútil! — rugió él con una voz cavernosa, que retumbó en los vent