El sonido de los tacones resonó por el pasillo de mármol como un eco familiar. Elena estaba en su oficina, revisando los planos del Mirador de Cristal cuando escuchó los murmullos emocionados de los empleados. Sofía entró sin tocar.
— Elena… está aquí.
Elena alzó la vista, confundida.
— ¿Quién?
— Ella.
Antes de que pudiera procesarlo, la puerta se abrió y ahí estaba: alta, elegante, con un aire de autoridad inconfundible. Su jefa. La mujer que había sido más que una guía profesional; su mentora