Capítulo 14: Todo sigue igual.
Palabras que, de parte de ese hombre, eran casi una declaración de amor. Elena asintió con una sonrisa educada, aunque su pecho se apretaba ante esa distancia emocional que parecía insalvable.
Entonces llegó Camila. Con su voz melodiosa y una sonrisa radiante, exclamó:
— ¡Papito mío!
Y, como si fuera una comedia de mal gusto, fingiendo torpeza, tropezó justo frente a Elena. La copa se volcó con aparente descuido, pero antes de que el líquido dorado manchara el vestido de su hermana, un cuerpo s