En el hospital
El aire en la sala de espera era sofocante, cargado de ansiedad y miedo.
Eugenio caminaba de un lado a otro sin descanso, pasándose la mano por el cabello una y otra vez.
Sus pasos resonaban en el suelo como un metrónomo frenético, marcando el ritmo de su angustia.
—Dios… —murmuró entre dientes, cerrando los ojos con fuerza—. Mia, por favor…
No podía perderla. No otra vez.
El recuerdo de haberla dejado ir en el pasado aún lo atormentaba, y ahora la idea de que algo pudiera estar m