POV de María
Después de la intensa sesión de entrenamiento, Frank se volvió inquietantemente silencioso, casi hasta el punto de ser ensordecedor. Su repentino mutismo me dejó incómoda.
No podía evitar sentirme frustrada conmigo misma. La excusa de la “suerte de principiante” resultaba absurda; mi postura, mi conocimiento y mi puntería estaban a un nivel avanzado, quizás superior al de la mitad de los aprendices presentes.
Aunque seguía siendo una niña la última vez que entrené, siempre destaqué