POV de Cercei
—Mírate, estás perfecta —la repentina irrupción de Monsieur interrumpió mi privacidad. Él estaba allí, radiante con un esmoquin negro que contrastaba con mi propio atuendo.
Vienna lo siguió de cerca, deslumbrando a todos con su presencia. Su vestido azul marino resaltaba el tono impecable de su piel y realzaba su belleza natural. Su cabello liso y negro caía con elegancia enmarcando su rostro, y los accesorios de plata y diamantes añadían un toque de distinción, haciéndola ver casi perfecta.
—Gracias —respondí con una leve sonrisa que apenas rozó mis labios. Monsieur tomó mi mano, y no pude evitar notar la aspereza de su tacto. Por un instante pensé en apartar mi mano, pero enseguida rechacé esa idea.
—Estás deslumbrante, Vienna —comenté, soltando su brazo y acercándome a ella, poniendo deliberada distancia entre Monsieur y yo.
«No finjas que somos cercanos, no después de lo que hiciste con mi padre». Las palabras ardían en mi lengua, pero las tragué.
Vienna respondió co