Sienna miró las maletas que había empacado. Aún no podía creer que tendría que irse con el rey lycan; su vida iba a cambiar por completo. En su mente seguían resonando las palabras de Santiago: que a partir de ahora, ella sería conocida como la Reina Luna de Alania.
Caminó hasta el espejo grande y se miró. La marca de estrangulamiento que le había dejado esa bestia se había desvanecido por completo.
—Esa pomada fue muy buena —susurró, pero su mente la traicionó con la imagen de esa sexy bestia