Sienna despertó muy temprano por la mañana. Una chispa de emoción la recorría por completo, pues ese día iniciaría formalmente con sus deberes de Reina Luna. Aunque el método para conseguirlo no había sido el que esperaba al tener que negociar, o mejor dicho, coger con esa bestia, estaba decidida a dar su mejor esfuerzo para estar a la altura del cargo y no cometer un solo error.
—Buenos días, señorita —dijeron Lila y Lisa al entrar a la recámara.
—Buenos días —respondió Sienna con emoción.
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