Nora
—Pero… la marca… —dije entre besos.
Él me apretaba contra la pared y pasaba sus manos por mi espalda, abriendo mi vestido como si necesitara desesperadamente tocar mi piel. Donde colocaba sus dedos, sus labios, dejaba frescura y calmaba el ardor.
—Es porque Tiziano no es de tu alma gemela. Es porque es de otro lobo. Indira lo siente, ¿no es así? —dijo tomando mi mano y besándola.
Estaba como poseído, sin dejar de mirarme. No supe qué decir, nadie entendía esto, porque no era algo común.
—