Agata
—¡Estúpido lobo! ¡Sabía que eras un inútil débil, una pérdida de oxígeno…! Pero que fueras tan impredecible, tan desprevenido… ¡Que hayas expuesto a la manada de esta manera! ¡Jamás lo imaginé, ni siquiera para alguien tan estúpido como tú! —gritaba Pascal, sosteniendo a su hijo por el cuello.
—¡Alfa, por todos los cielos! —grité, intentando calmarlo.
Estaba enardecido. El resto de los miembros había desaparecido como por arte de magia al verlo llegar, dejando solo al joven Gaspar. Era má