Nora
—Este lugar no era una simple habitación. Era un lugar construido para alguien que había sido mucho más que un líder— susurraba Indira mientras trataba de comprender la magnitud de aquello.
Frente a nosotros se abría una enorme cámara excavada dentro de la montaña. La luz provenía de grietas llenas de fuego que recorrían la roca, iluminando todo con un resplandor rojizo que hacía parecer aquel lugar todavía más antiguo y misterioso, como si el tiempo hubiera quedado detenido dentro de aquel