Nora
—Nora… Nora…
—Está bien, mi amor... Estarás bien, ya lo verás —susurraba una y otra vez
Mis manos temblaban mientras sostenía su rostro entre ellas, intentando transmitirle una seguridad que ni yo misma poseía. Las quemaduras cubrían parte de su piel y algunas zonas estaban tan enrojecidas que me resultaba doloroso siquiera mirarlas. Cada herida que encontraba me hacía sentir que el daño también se abría dentro de mí.
Gael respiraba con dificultad, y todos los recuerdos de nuestra historia