POV: Aurora
El dolor de cabeza se fue. Lo que quedó fue el frío.
Sentí la nieve en la espalda antes de abrir los ojos. Estaba tumbada sobre el abrigo de Lucian, en el suelo del bosque, a unos metros de la entrada del laboratorio maldito. El aire olía a pino y a noche, un alivio bendito después del hedor a muerte del sótano.
Pero había otro olor.
Uno que no venía del bosque. Venía de mí.
El ungüento. La mezcla de acónito y sangre que Kieran y Lucian me habían ayudado a preparar... había fallado.