POV: Aurora
El miedo tiene un nuevo sonido.
Ya no es el estallido de una bala o el crujido de un hueso. Ahora, el miedo es el latido casi imperceptible de un segundo corazón dentro de mi cuerpo.
Tun-tun. Tun-tun.
Estaba parada frente al espejo del baño, con la camisa levantada. Mi vientre seguía plano. Pálido. Absolutamente normal. No había bulto, no había brillo mágico visible.
Pero yo lo sabía.
Y lo que era peor: mi loba lo sabía.
Ella ya no aullaba por la caza o por el apareamiento. Ahora caminaba en círculos dentro de mi mente, erizada, gruñendo a las sombras, protegiendo el nido invisible que se estaba formando en mi útero.
—Nadie puede saberlo —susurré a mi reflejo.
Si el Consejo me quería muerta por ser una híbrida adulta... ¿qué harían con un bebé que podría tener la sangre de dos Alfas y una Bruja? No lo verían como un niño. Lo verían como el fin del mundo.
Lo llamarían abominación. Lo llamarían Quimera.
Y lo arrancarían de mí antes de que pudiera tomar su primer aliento.
Me