POV: Aurora
El olor a café solía ser mi salvavidas. Hoy, olía a gasolina quemada.
Estábamos en la biblioteca, convertida en nuestro cuartel general improvisado. Kieran estaba pegando mapas en la pared, marcando posibles ubicaciones de los santuarios con chinchetas rojas. Lucian estaba al teléfono, hablando en italiano con voz baja y amenazante, probablemente comprando información o amenazando a un senador.
Yo estaba sentada en la mesa central, rodeada de libros antiguos y notas.
—... entonces, si el Santuario del Este fue destruido en el 98... —empezó a decir Kieran, girándose hacia mí.
Levantó una ceja al verme.
—Estás verde —dijo.
—Estoy bien —mentí. Me llevé la taza de café a los labios para demostrarlo.
Fue un error.
El vapor caliente golpeó mi nariz. El aroma tostado, que normalmente me despertaba, se transformó en una garra grasienta que me revolvió el estómago.
Bilis.
Me levanté de golpe. La silla cayó hacia atrás con un estruendo.
—Aurora —dijo Lucian, colgando el teléfono al