POV: Aurora
Mi vida se había convertido en un eclipse permanente.
No había amaneceres ni atardeceres. Solo había dos modos de existencia: el Sol de Hielo y la Luna de Fuego. Y yo, el pequeño planeta atrapado en medio, giraba vertiginosamente hasta que no sabía si estaba subiendo o bajando.
DÍA 3 DEL CORTEJO. 10:00 AM.
El aire en los establos privados de Silvercrest olía a heno fresco, cuero caro y disciplina.
—Mantén la espalda recta —instruyó Lucian.
No era una orden ladrada. Era una correcció