POV: Aurora
El pasillo era un túnel de ruido y violencia contenida.
Los guardias de Marcus me arrastraban. Sus dedos se clavaban en mis brazos cubiertos de seda, tratándome no como a una persona, sino como a un paquete explosivo que necesitaba ser desactivado.
—¡Muévanse! —ladró uno de ellos, empujando a un camarero que se cruzó en el camino con una bandeja de copas vacías.
El cristal se rompió. El sonido fue agudo, discordante.
Y fue mi señal.
Mi loba no pensó. Mi loba no planeó. Simplemente reaccionó ante el caos.
AHORA.
Giré el cuerpo bruscamente, usando el peso del guardia de la izquierda contra él. No era fuerza humana; era la potencia hidráulica de la bestia despertando bajo mi piel. Escuché el crujido de su muñeca antes de que él gritara.
—¡Mierda! —bramó, soltándome.
El otro guardia intentó agarrarme del cuello. Un error.
Le mostré los dientes. Un gruñido vibró en mi garganta, tan profundo y animal que el hombre vaciló un microsegundo. Ese segundo fue todo lo que necesité. Le