POV: Aurora
La palabra "Mate" no fue un susurro. Fue una detonación.
Colgó en el aire estático del salón de baile, vibrando como una cuerda de violín a punto de romperse.
Lucian Silvercrest no corrió hacia mí. No necesitaba correr. Se movía con la inevitabilidad de un glaciar, lento, imparable y devastador.
Dio un paso.
La multitud se abrió.
No fue cortesía. Fue terror instintivo. Los Alfas de otras manadas, hombres que gobernaban territorios enteros con puño de hierro, retrocedieron ante su avance como si su piel ardiera. El aura que emanaba de Lucian era física. Una ola de presión azulada y fría que aplastaba los pulmones y obligaba a las rodillas a doblarse.
—¡Detente! —rugió Kieran.
Estaba frente a mí, con el cuerpo tenso, los colmillos parcialmente expuestos. Su lealtad era suicida. Estaba desafiando a un Alfa Prime en pleno frenesí de reclamo.
Lucian ni siquiera lo miró.
Simplemente movió la mano. Un gesto despectivo, casi perezoso.
Una pared invisible de poder golpeó a Kieran.